
Todo en Nova
Latium tiene relación con la iglesia, que controla la vida de todas las
personas, incluso la del campesino más humilde. Proliferan los templos y las estatuas
de los ángeles. El arte religioso está presente en todos los rincones de esta
nación.
La
gente en Nova Latium suele ser muy fervorosa, creyendo casi a pie juntillas la
doctrina angélica. Son espirituales y tienen una diplomacia y encanto especial.
La celebración de ritos y eventos de todo tipo, les da un conocimiento del
protocolo superior al de las gentes de otros países.
Su
capital, Roma Aeterna es quien dirige el destino de toda Europa, dictando las
leyes de la iglesia y decidiendo que se considera herejía, que tecnologías
deben prohibirse y como se ha de vivir e incluso, a veces, como se ha de morir.
El escudo de
Nova Latium es blanco y rojo, colores que representan el cielo y la tierra; con
una enorme bola de fuego descendiendo que representa el fuego del Señor descendiendo
sobre sus enemigos. Cuando se llama a una cruzada, se añaden dos espadas
cruzadas en la esquina superior izquierda.
El
ejercito latino viste de blanco, como símbolo de pureza y ningún otro
contingente (excepto aquellos autorizados por Roma Aeterna) puede llevar ese
color.
Nova
Latium no cuenta con nobles en su territorio. Los señores de las tierras forman
parte de la jerarquía de la iglesia y son fieles a ella.
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